El nil jimself
P.R. sabe de algunas cosas que me gustan, así es que un día, de la nada, me mandó un mensaje en Instagram para contarme de las acusaciones contra Neil Gaiman, el bueno de Neil, el Neil himself, etc.
P.R. vive en Europa, entonces su mensaje me pilló un poco dormido, lo suficiente como para googlear un poco, leer dos o tres fuentes y mandarle un audio medio ininteligible en el que debo haber sonado a machito defendiendo a machito con unas trazas de amarillo. Creo que le dije que el caso tenía mucho que ver con el consentimiento y que en esas cosas entre privados mejor no meterse. Lo que en verdad quise decir era que a estas alturas de la vida no necesito tener la imagen mental de un viejo autor favorito masturbando a la niñera de su guagua. Porque no nomás. Tampoco afecta mi opinión de su obra, porque su obra se escribió bastante antes de todo esto y porque no es una obra que haga apología del abuso de poder ni nada por el estilo. Me pareció, además, leyendo las distintas fuentes de mujeres que sufrieron esta violencia sexual, que los casos correspondían más al patrón de un viejo solo que es incapaz de contener su deseo y de entender que ya se la pasó la hora que a un depredador en serie o algo por el estilo. No veo a un autor abusando de su fama y su posición en el firmamento literario para seducir núbiles pero inocentes jovencitas sino más bien a un viejo con plata abusando de su condición de patrón. A sad old man.
Los matices del caso dan a entender, haciendo trigonometría entre lo que dicen víctimas y victimario, que aquí hubo algo de consentimiento previo y después un abuso y violación de este. No he escuchado el podcast que presenta el caso porque, se ha dicho, no necesito esas imágenes mentales. Pero sí parece que necesito escribir esto, para empezar a establecer matices entre los distintos tipos de abusadores y sus obras/aportes al mundo, y cómo estos no son exculpantes de su abuso, pero su abuso tampoco es un calificador de su obra. Pienso harto en estas cosas, porque polarizan al mundo, porque el mundo es trauma y a todos nos toca una fibra que nos hace sobrerreaccionar y herir más susceptibilidades de otra gente que sobrerreacciona por lo mismo y así es como terminamos sin comunicarnos. Pero es difícil comunicarnos cuando hay abuso sistemático y encubierto, o cuando el victimario es un monstruo aberrante. Quizás por eso pienso tanto en el Neil himself, tanto el joven "the first rock star of comics" (35 años o más atrás), como en el Neil que se casa con Amanda Palmer y parece soltarse las trenzas ante un mundo que lo recibe entre aplausos, y en el Neil, sad old man Neil, que en medio de su separación con Ms. Palmer acomete estos actos desesperados. Pienso en él y en estos casos como un buen término medio, como un espacio en que podemos castigar en la justa medida y hacer, quizás, algo de justicia transformativa.
La ingenua buena fe en la humanidad es mi deporte favorito.
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